Seattle deja pasar a Eugenio Suárez


SEATTLE, WA. — Durante unas horas, una tercera etapa de Eugenio Suárez con los Seattle Mariners parecía no solo posible, sino lógica.

Tomando en cuenta la necesidad de los Mariners en la tercera base, su posición en la carrera por los playoffs y el orden de prioridad en los waivers, el camino parecía despejado para el venezolano. La lista de equipos capaces de impedir su llegada se había reducido virtualmente a dos.

Sin embargo, Seattle no presentó un reclamo. Suárez pasó los waivers sin ser reclamado y permanecerá con Cincinnati.

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¿Cómo funcionaba el proceso?

Cuando un equipo coloca a un jugador en waivers, el resto de la liga tiene 48 horas para reclamarlo.

Si solamente un club presenta un reclamo, el jugador es adjudicado a ese equipo, que asume las obligaciones restantes de su contrato. Si varios equipos lo reclaman, tiene prioridad el que posea el peor porcentaje de victorias. De existir un empate, el jugador es adjudicado al club con el peor registro durante la temporada anterior.

En el caso de Eugenio, el equipo que lo obtuviera debía agregarlo a su roster de 40 y asumir los poco más de 2.5 millones de dólares restantes en su contrato de 2026.

La principal ventaja era que Suárez llegaría sin necesidad de entregar talento de las ligas menores ni dinero adicional para completar la operación. Sin embargo, por el costo de su contrato y con menos de 30 encuentros por disputar, solamente resultaba lógico para equipos con posibilidades reales de alcanzar la postemporada.

La lista se redujo a 12

Si los propios Reds estaban dispuestos a desprenderse del toletero mientras se encontraban a nueve juegos de la clasificación, podíamos descartar a los equipos ubicados a esa misma distancia o más lejos.

Ese primer criterio reducía la lista a 22 equipos.

Ahora, había que determinar cuáles de esos equipos tenían espacio para Suárez en la tercera base o como bateador designado.

Por los jugadores que ocupaban esas posiciones, podía descartarse a Tampa Bay, por Junior Caminero; a Chicago White Sox con Miguel Vargas; a Cleveland por José Ramírez; y así también a Toronto, Atlanta, Philadelphia, Chicago Cubs, Arizona, San Diego y Los Ángeles Dodgers.

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Esto reducía la lista a doce equipos con algún posible espacio para Eugenio: Brewers, Marlins, Cardinals, Pirates, Yankees, Red Sox, Orioles, Astros, Rangers —a la espera de la recuperación de Josh Jung—, Twins, Tigers y los Seattle Mariners.

Sin embargo, que un equipo pudiera interesarse no significaba que tuviera la capacidad de impedir la llegada de Suárez a Seattle.

Los cuatro candidatos de la Liga Nacional tenían un mejor porcentaje de victorias que los Mariners. Lo mismo ocurría con Yankees, Red Sox, Orioles, Astros y Rangers. Si Seattle y cualquiera de esos equipos reclamaban a Suárez, los Mariners tendrían prioridad.

Solamente Minnesota y Detroit podían bloquearlo

Los Twins compartían con Seattle un registro de 64-70, pero quedaban por delante en el desempate debido a su peor marca durante la temporada de 2025. Los Tigers, con récord de 62-71, también tenían prioridad sobre los Mariners. Con solo dos equipos capaces de impedirlo, Seattle necesitaba que ambos miraran hacia otro lado.

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Minnesota tiene a Brooks Lee, con 21 cuadrangulares y 70 remolcadas. El antesalista de 25 años forma parte del futuro de la organización y ya ofrece el poder que Minnesota podía buscar en Suárez. Aunque Eugenio podía incorporarse como bateador designado, su contrato, la producción de Lee y la distancia que separaba a los Twins de los puestos de clasificación convertían el reclamo en una inversión arriesgada.

La situación de los Tigers era diferente. Colt Keith batea para .264, pero solamente ha conectado nueve cuadrangulares y remolcado 32 carreras. Suárez podía darle a Detroit el poder adicional que Keith no había producido consistentemente durante la temporada. Sin embargo, con los Tigers a 5.5 juegos del último comodín, reclamar a Eugenio y asumir más de 2.5 millones de dólares para intentar una remontada parecía poco probable.

Detroit había enviado a Tarik Skubal a los Dodgers y a Casey Mize a los Padres, despidiéndose de dos de sus principales piezas durante la fecha límite de cambios. Esas operaciones habían enviado un mensaje claro: la organización no estaba apostando por la postemporada de 2026.

Nadie parecía necesitar más a un antesalista. A un bateador derecho con poder.

Ahí entraban los Seattle Mariners

Brendan Donovan, adquirido para ocupar la tercera base, ha pasado gran parte de la temporada en la lista de lesionados, disputando apenas 39 encuentros. En su ausencia, Seattle ha usado a Patrick Wisdom, Weston Wilson y hasta J.P. Crawford, sin encontrar una solución consistente.

Crawford, el campocorto con más juegos disputados en la historia de la franquicia, tuvo que desplazarse hacia la tercera base para permitirle tiempo de juego a Colt Emerson y cubrir la ausencia de Donovan. Seattle necesitaba un antesalista y una fuente de poder derecho. El camino para traer a Eugenio parecía el indicado y estaba prácticamente libre.

Suárez no estaba repitiendo la temporada de 49 cuadrangulares que produjo en 2025. Bateaba para .208, con 19 jonrones y 57 carreras impulsadas. Su defensa en la tercera base también había estado por debajo del promedio y Cincinnati lo utilizó principalmente como bateador designado.

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Existía un riesgo, pero también había señales recientes de recuperación. Suárez había conectado 11 cuadrangulares en sus últimos 42 encuentros y venía de disparar un grand slam durante la histórica remontada de Cincinnati ante San Francisco.

Los Mariners no necesitaban al Suárez de los 49 jonrones. Necesitaban una amenaza capaz de cambiar un encuentro con un solo swing; al que en la Serie de Campeonato de 2025, bateó para .308, conectó dos cuadrangulares y remolcó siete carreras ante Toronto. El que con su grand slam en el quinto encuentro produjo uno de los momentos más importantes en la historia reciente de la franquicia. La que hoy celebra sus 50 temporadas en la MLB.

También se trataba de alguien que había sido parte fundamental de las dos participaciones más recientes de Seattle en la postemporada y que tenía la capacidad de levantar el clubhouse y entusiasmar a toda la afición.

Traerlo de regreso no habría solucionado todos los problemas de Seattle ni garantizaba la clasificación, pero habría dejado la sensación de que la organización intentó competir utilizando todas las piezas disponibles en el mercado. Además, reclamarlo habría respaldado las palabras de Jerry Dipoto después de la fecha límite de cambios:

“Intentamos ser agresivos, pero realmente no había mucho disponible. Es muy difícil reforzar un equipo como el nuestro.”

Sin embargo, Dipoto también había defendido otra idea:

“Cuando buscas mejoras en cualquiera de estas posiciones, probablemente el mejor jugador sea el que ya tenemos”.

La disponibilidad de Eugenio puso ambas posturas sobre la mesa. Reclamarlo habría respaldado la intención de ser agresivos. Dejarlo pasar reafirmó la confianza en los jugadores que ya estaban dentro del roster.

Entre agregar una pieza más y confiar en lo que ya tenía, Seattle eligió lo segundo.

Eugenio estuvo disponible. Los Mariners lo dejaron pasar.


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